sábado, marzo 11, 2006

¿Por qué escribo?

¿Por qué escribo?, a veces me lo pregunto. La verdad, no lo sé. Prodría exponer un sinfín de razones, tanto mentales como espirituales, pero con la misma argumentación, también, las sustituiría por otras al poco tiempo. Seguro. La idea de enumerar aquello por lo que nunca escribiría me resulta igual de incierta. Al fin y al cabo, no es más que otra manera de rodear la presa. Ahora bien, la distinción entre luces y sombras siempre resulta más fácil que su explicación o conocimiento.

Ante la carencia de afirmaciones objetivas, ceñiré la respuesta al ámbito especulativo o posible; se trata de un credo.

De manera consciente, en el acto de escribir, no gravito en torno a una finalidad. Tal vez, deba buscar las explicaciones en la causa impulsiva. Tengo la costumbre o el vicio de tamizar la información que recibo del exterior, por lo menos me satisface la idea de que así es. Pero no resulta fácil, al contrario, acepto con humildad que se trata de una labor más pretenciosa que objetiva. Si a esto se le añade la naturaleza de individuo como tal, donde la recepción de información consta de cinco canales(cinco sentidos) y uno sólo de emisión: la palabra(existen otros que entiendo menores, cada vez más atrofiados, probablemente por el poder de ésta), el desequilibrio que se provoca entre la entrada y salida de datos es cada vez mayor. Se puede hablar del tiempo que semejante aventura requiere, pero para imaginar las espectaculares vomitonas, insufribles incluso para el propio autor como en este caso, creo que es suficiente. Basta con decir que en el proceso físico contamos con una entrada y dos salidas y, aún así, cuando nos excedemos ¡menudas bascas! De este ejercicio tan sólo se salvan aquellos que tienen alma de abeja, afortunados, en sus vomitonas la palabra es miel.

1 Comments:

Blogger lorenamarrozos said...

Bonita descripción. Bonita metáfora, la de la abeja. Tu creación es miel y viene en pequeños tarros. A veces, la vomitona deja de ser miel, aún teniendo alma de abeja. El dulce en cantidad empalaga y hay que saber vomitar. Hermoso escrito y coincido, excepto en que el proceso físico tiene más de una entrada y más de dos salidas!!! Besazos

10:48 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home